Un discurso profético de Chaplin para despertar la
mente de los "soldados"
EL GRAN DICTADOR (1940)
En esta escena final, el personaje del vagabundo es confundido con Hynkel, dictador de Tomania (Chaplin hace los dos personajes). Aprovechando el error para intentar escapar de "los hombres de Hynkel" el vagabundo asume la identidad del dictador, sin saber que le espera dirigir el discurso previo al comienzo de la guerra. Pero finalmente es el mismo Chaplin quien desplaza a los dos personajes, aprovechando como nunca el audio en su primera película sonora. Y todo esto en pleno Nazismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario